sábado, 31 de enero de 2026

Bajo el radar

Continúo lo empezado AQUÍ.

Unas pocas líneas más, traducidas de la tesis de Antonio Corona Alcalde,

que son una nueva alusión a un hecho que me tortura de vez en cuando... que lo que se conserva no es todo lo que fué... unas pocas líneas que, ya desde la introducción de la tesis, apuntan a ese sesgo del que difícilmente podemos huír al hacer sonar la notación musical del pasado y al fabricar el relato histórico en torno a la misma:

Dos posibles fuentes de información sobre las prácticas musicales del siglo XVI todavía no han recibido toda la atención que merecen: documentos notariales y de la Corte, así como obras literarias. Los documentos y libros de la época conservan una información de gran riqueza, y aportan algo de luz en  ámbitos en los que todavía se tiene muy poco conocimiento, como el uso de la vihuela en laúd y la guitarra entre diferentes clases sociales; el repertorio que tocarían cuando difiere del que se conoce por las fuentes musicales existentes; las circunstancias en las que se atendía a las interpretaciones, o incluso las dificultades que rodeaban la impresión de algunas de estas fuentes, como puede verse en Pérez Pastor (1897), que trata de la impresión de Cabezón (1578).

Un primer signo de toma de conciencia de las posibles contribuciones de las obras literarias puede encontrarse en Rey (1997), pero este trabajo está más relacionado con señalar que la literatura ha sido tristemente descuidada, incluyendo una larga lista de instrumentos, la lista de fuentes donde pueden encontrarse, y una breve discusión sobre cada uno.

De todos modos la literatura nos aporta mucha más información (un punto que también señala Rey): puede mostrar el punto de vista de cada autor sobre la creación o práctica musical (music-making) a varios niveles, desde los nobles más exaltados a los más humildes miembros de los estratos más bajos de la sociedad, mencionando aspectos tales como el repertorio, las circunstancias de la interpretación, qué instrumentos eran más favorecidos por los intérpretes de acuerdo con su nivel social, o la posible composición de los conjuntos instrumentales. En resumen, pueden proporcionar una gran riqueza de material todavía inexplorado sobre las prácticas y repertorios de intérpretes tanto profesionales como amateur, y las circunstancias bajo las cuales tenía lugar la práctica musical.

Esto es especialmente cierto en el caso de intérpretes amateur y de baja clase social, para los cuales otras fuentes de información son prácticamente inexistentes.


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