sábado, 10 de enero de 2026

Un párrafo de la tesis de Corona Alcalde

Esta mañana de sábado mientras me tomo un café, he abierto el PDF con el escaneado de la tesis de Antonio Corona Alcalde, de 1999. No es reciente pero es MUY potente. 

La tengo en papel desde hace unos 15 ó 16 años, cuando salió de un "pincho" en alguna tienda de reprografía. Pero las no-cosas también se pierden y desaparecen. Y ayer aproveché para desencuadernarla y volver a pasarla a un formato digital que aligere peso en mi trashumancia. 


Sin embargo, la fé analógica de este ludita no practicante, se revuelve. Quizá por eso siento la obligación de darle algún uso a este archivo, y al menos procesarlo un poco y tener la sensación de estar compartiéndo su contenido. Así que estoy leyendo del inglés y dictando en castellano... entrenando descuidada y lamentablemente al reconocimiento de voz de Google (que el Planeta disponga de ellos). 

Ahí va la traducción "while-u-wait" de las primeras páginas de la introducción de la tesis. La separación de párrafos de un texto que carece de la misma casi por completo, es una licencia del traductor. De hecho, estoy traduciendo sólo el primer párrafo de la tesis...

A lo largo de los siglos XV y XVI y principios del XVII, la vihuela, el laúd y la guitarra fueron los instrumentos de cuerda más populares, y entre estos, la vihuela ocupó un lugar de honor durante el s. XVI. Esta popularidad abrumadora, en cualquier caso, sólo sirve para acentuar el sentido de misterio que rodea a este instrumento, manifiesto a través de la inexplicable falta de evidencias que hayan llegado hasta nosotros, una escasez de información que también concierne al laúd y a la guitarra en España.

Entre los inciertos hechos que debemos tener en cuenta, en primer lugar, la construcción física de la vihuela en sí misma: de los miles de instrumentos que seguramente se  construyeron, solamente dos han sobrevivido, y los dos ejemplares a duras penas pueden considerarse representativos de los instrumentos utilizados para interpretar el repertorio que aparece en los libros de vihuela existentes.

La primera, la vihuela Jacquemart-André, posiblemente fue una pieza de examen de un aprendiz, tal y como se establecía en las ordenanzas de los gremios de violeros de Sevilla y Granada a comienzos del siglo XVI, mientras que la segunda, descubierta en un convento de Quito, Ecuador, debe datar del siglo XVII, y probablemente se utilizó para tocar con una técnica similar a la de la guitarra barroca[,] cuya fiebre asoló a Europa en las últimas décadas del siglo XVI: el rasgueo como acompañamiento al canto. Estos instrumentos están descritos en Prynne 1963; y en Bermúdez 1991.

La falta de instrumentos conservados se corresponde con la escasez también inconmensurable de fuentes musicales: al parecer sólo se publicaron siete libros compuestos específicamente para vihuela, y los manuscritos conocidos son aún menos, la mayoría de ellos compuestos solo por un puñado de piezas; hasta la fecha no ha aparecido ninguna colección del siglo XVI de música ni para laúd ni para guitarra. Aunque el reducido número de fuentes impresas puede explicarse por la pobre situación y la poca producción de las imprentas musicales en España, no hay argumento razonables porque justifiquen la escasez de manuscritos, una situación que es completamente distinta con la que se encuentra en las fuentes de laúd de Italia e Inglaterra, donde los manuscritos igualan o sobrepasan a las fuentes impresas.

Probablemente este estado de la cuestión ha influido significativamente en el enfoque de los estudios previos sobre la vihuela, dedicados mayoritariamente a la música conservada y las fuentes impresas, entre los cuales Ward 1953 resulta especialmente relevante por situar a la vihuela en la vanguardia de la investigación musicológica seria. El estudio de Ward es excepcional también por tratar problemas relacionados con la nomenclatura y la naturaleza del instrumento, además de con cuestiones relacionadas con las prácticas interpretativas, pero está limitado por la cantidad de material que este estudioso tuvo a su disposición en su momento, informándose sobre todo a través de Bermudo 1555, lo que le impidió llegar a conclusiones más amplias. Algunas de las cuestiones abordadas por Ward, tales como el nombre del instrumento, nunca han sido exploradas en profundidad, lo que ha resultado en la falta de acuerdo entre investigadores sobre el significado del término vihuela, como puede verse en los trabajos de Salazar 1946, o Zayas 1973 y 1992

El artículo de Salazar también es inusual porque toma en cuenta el laúd y la guitarra, aunque sus conclusiones no siempre son las más correctas. la mayoría de los autores que han tratado más tarde con el tema de la vihuela no prestan demasiada o ninguna atención a estos dos instrumentos, dejando de reconocer su importancia como miembros de la misma familia instrumental, y de por tanto con una relación muy cercana. La guitarra generalmente se a menospreciado por considerarse un "instrumento popular", mientras que el consenso general es que el laúd no se utilizaba en España, utilizando argumentos de lo más variopinto; una excepción notable es Poulton 1977.

Otro área muy explorada por los estudiosos, aunque con ciertas limitaciones, es la de la investigación biográfica, aunque la mayoría de estos estudios se basan en datos circunstanciales, aportando rara vez algo más que información fragmentaria y aislada, como puede mostrar Cortés 1921. De nuevo, una sección a estos estudios limitados con conclusiones fragmentarias puede encontrarse en la investigación de John Griffith, que, habiendo sacado a la luz una considerable cantidad de documentación sobre el vihuelista Esteban Daza, nos presenta una visión convincente de la vida de este vihuelista; véase por ejemplo Griffiths 1993.

Otro área más en la que los investigadores han incidió tiene que ver con los aspectos sociales de la práctica interpretativa, pero estos contados estudios se centran en el lugar de la música y de su realización dentro del contexto de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El Quijote de la Mancha, como por ejemplo Roda 1905; Salazar 1948, y Querol 1948. estos trabajos, además de estar restringidos en el objeto de estudio, están aún más limitados por tener en cuenta para sus conclusiones sólo la evidencia aportada por la obra de Cervantes.

Aprovecho que termina el párrafo en el original, y sigo en otro momento.

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