sábado, 10 de enero de 2026

Manifiesto en 2226 caracteres

Estoy trabajando en el texto del programa de mano de un concierto que ofrecerá la Sociedad Española de la Guitarra el próximo 15 de febrero, a las 12:00h, en el auditorio de la Sala Falla del RCSM de Madrid.

Si no cambio mucho de opinión, las notas serán más un manifiesto que un comentario de las piezas o la típica loa de la trayectoria del intérprete, y están fuertemente limitadas por el espacio disponible, claro...

El repertorio que queremos proponerles en esta sesión puede verse como un pequeño vistazo a dos ilustres precedentes (fantasías y diferencias) de un concepto que hemos preservado con mayor o menor conciencia desde el s.XIX: el de la obra musical como objeto artístico. El vihuelista Miguel de Fuenllana (activo entre 1553 y 1578) y el guitarrista Francisco Guerau (1649-1722) constan en el imaginario moderno como dos grandes nombres en el extenso pasado del instrumento. Sin embargo, paradójicamente, podría decirse que el acceso a las realizaciones de la música de ambos autores todavía es bastante restringido. Esto, por supuesto, afecta a la borrosa valoración de su legado.

Aunque la obra para guitarra barroca de Guerau ha sido completa y excelentemente registrada por las más grandes figuras actuales del instrumento, su presencia en los programas de concierto es escasa si la comparamos con la de Gaspar Sanz o Santiago de Murcia. Así, al incluir aquí estas variaciones para guitarra barroca sobre distintos bajos de danza, no sólo se da relevo a la música de vihuela, caracterizada quizá por un cierto sesgo de representación que excluye piezas más populares y extrovertidas; también se contribuye humildemente a la causa.



En cuanto a la producción de Fuenllana para vihuela sola, el trabajo por hacer es aún mayor. Ha transcurrido un tiempo más que prudencial desde el inicio de la recuperación histórica de la vihuela (que podemos situar sin pillarnos los dedos en la primera mitad del siglo pasado); y con honrosas pero puntuales excepciones, la falta de atención a este maestro del s.XVI por parte de guitarristas (y aún de vihuelistas) es flagrante.


El concierto de hoy sigue la lógica de este fugaz análisis: Silvestre Peña Ortega (Madrid, 1981), es licenciado en Ciencias Ambientales, titulado superior de Guitarra y Pedagogía y profesor con destino definitivo en el Conservatorio Profesional Juan de Castro, de Andújar (Jaén); ha publicado recientemente el CD “Vna pequeñica centella” (La mà de Guido, 2025), que recoge el 80% de las fantasías de Fuenllana grabadas con vihuela hasta la fecha y el 60% del total. Le debe su interés por la Música Antigua al contacto con Miguel Trápaga, Julio Gimeno y Gerardo Arriaga.



Como puede verse también en las imágenes extraídas del tríptico, el programa es el que sigue:

Silvestre Peña, vihuela y guitarra barroca

Miguel de Fuenllana: Orphenica lyra (1554) 
Fantasía 42
Fantasía 2
Fantasía 1

Francisco Guerau: Poema harmónico (1694)
Doze diferencias de folías

Miguel de Fuenllana: Orphenica lyra (1554)
Fantasía 4
Fantasía 10

Francisco Guerau: Poema harmónico (1694)
Treinta y nueve diferencias de xácara

Miguel de Fuenllana: Orphenica lyra (1554)
Fantasía 16
Fantasía 28

Francisco Guerau: Poema harmónico (1694)
Treze diferencias de villano
Treze diferencias de canario

Miguel de Fuenllana: Orphenica lyra (1554)
Fantasía 47
Fantasía 40

Francisco Guerau: Poema harmónico (1694)
Diez y ocho diferencias de mariona

PS.- Fuera de ese programa de mano que se ve en la imagen anterior, para aportar algunos matices que por falta de espacio no podía incluir, he redactado unos días después esta ampliación sobre el mismo tema, que será el texto que se utilice en Andújar para publicitar otro concierto que precede al de la SEG, el 5 de febrero de 2026: 

Fantasías y diferencias. Música para las vihuelas de los siglos XVI y XVII.

La propuesta de este jueves 5 de febrero de 2026, los pondrá a ustedes, en caso de que nos hagan el grandísimo honor de apoyar nuestro trabajo con su asistencia, ante lo que se suele llamar un concierto de Música Antigua: música de antes del periodo Clásico, un periodo este último cuyo estilo y planteamiento ideológico ha influido en nuestra idea de la Música desde finales del s.XVIII hasta la actualidad.

En esta ocasión, las piezas nos llegarán de un poco antes, a partir de libros de música impresos en 1554 y 1694. Quizá podría decirse que el evento es de “interpretación históricamente informada” de música de los siglos XVI y XVII. El acto, además, anticipa el mismo programa que se presentará para la Sociedad Española de la Guitarra el próximo día 15 de febrero en el conservatorio superior de Madrid.

Dicho esto, me gustaría tomar ciertas precauciones sobre la interpretación musical de materiales históricos. Existen numerosos argumentos que indican que nuestra actual forma de entender lo que podríamos llamar manifestaciones artísticas (pintura, escultura, literatura, arquitectura, música), ha cambiado a través de los siglos.

La influencia de estos cambios de concepto es aún más problemática el caso de la Música, y en especial de la Música Antigua, siendo un arte que necesita de la recreación que supone cada nueva interpretación del repertorio escrito conservado, que tiene orígenes muy distantes en el Tiempo.

El mismo hecho de referirse al repertorio del pasado a la hora de organizar interpretaciones en público en el contexto que hoy entendemos por concierto, es, en sí mismo, un fenómeno musical relativamente reciente, que podría resultar bastante ajeno a las situaciones históricas de escucha de la música o a la función de ésta. Si nos referimos a la música de los siglos XVI y XVII, caben pocas dudas de que dichos cambios de función del hecho sonoro y de apreciación de la obra artística, llevarían a interpretaciones en escenarios bien distintos a los actuales.

Así los músicos que nos acercamos a esta interpretación de lo pasado, estaremos siempre ante un dilema de solución imposible. Traer la música de vuelta al presente conlleva un proceso de formación y revisión continua que debería llevarnos en cada momento a nuestra “mejor aproximación”. Pensar así, nos libera de la tremenda responsabilidad de intentar ser fieles al pasado.

El repertorio que queremos proponerles en esta sesión puede verse como un pequeño vistazo a ese pasado, con todas las precauciones derivadas de lo que veníamos leyendo. Los instrumentos utilizados son las mejores aproximaciones con las que actualmente podemos contar para acercarnos allí; y la interpretación espero que pueda aportar la mejor lectura de los textos musicales, la mejor aproximación a su realidad sonora… una realidad presentada en la nuestra: en nuestro mejor trabajo de aproximación como audiencia, que completa el ciclo necesario para revivir el hecho musical.

Resumiendo… sin intérprete, no hay música (es una obviedad)… pero el intérprete “contamina” necesariamente ese supuesto objeto artístico histórico… y sin la audiencia y sus propias condiciones, tampoco hay música. Están ustedes aportando su mejor aproximación a la recuperación histórica de nuestro patrimonio musical.

Volviendo al repertorio de este concierto, asumimos ya que la interpretación de la Música Antigua puede tener muchas trazas de nuestra apreciación romántica, modernista o post-moderna. Y abrazamos ya sin vergüenza, que con las fantasías y las diferencias nos encontramos ante dos ilustres precedentes de un concepto que hemos preservado con mayor o menor conciencia desde el s.XIX: el de la obra musical como objeto artístico.

El vihuelista Miguel de Fuenllana (activo entre 1553 y 1578) y el guitarrista Francisco Guerau (1649-1722) constan en el imaginario moderno como dos grandes nombres en el extenso pasado del instrumento. Sin embargo, paradójicamente, podría decirse que el acceso a las realizaciones de la música de ambos autores todavía es bastante restringido. Esto, por supuesto, afecta a la borrosa valoración de su legado.

Aunque la obra para guitarra barroca de Guerau ha sido completa y excelentemente registrada por las más grandes figuras actuales del instrumento, su presencia en los programas de concierto es escasa si la comparamos con la de Gaspar Sanz o Santiago de Murcia. Así, al incluir aquí estas variaciones para guitarra barroca sobre distintos bajos de danza, no sólo se da relevo a la música de vihuela, caracterizada quizá por un cierto sesgo de representación que excluye piezas más populares y extrovertidas; también se contribuye humildemente a la causa.

En cuanto a la producción de Fuenllana para vihuela sola, el trabajo por hacer es aún mayor. Ha transcurrido un tiempo más que prudencial desde el inicio de la recuperación histórica de la vihuela (que podemos situar sin pillarnos los dedos en la primera mitad del siglo pasado); y con honrosas pero puntuales excepciones, la falta de atención a este maestro del s.XVI por parte de guitarristas (y aún de vihuelistas) es flagrante.

 El concierto de hoy sigue la lógica de este análisis: Silvestre Peña Ortega (Madrid, 1981), es licenciado en Ciencias Ambientales, titulado superior de Guitarra y Pedagogía y profesor con destino definitivo en el Conservatorio Profesional Juan de Castro, de Andújar (Jaén); ha publicado recientemente el CD “Vna pequeñica centella” (La mà de Guido, 2025), que recoge el 80% de las fantasías de Fuenllana grabadas con vihuela hasta la fecha y el 60% del total. Le debe su interés por la Música Antigua al contacto con Miguel Trápaga, Julio Gimeno y Gerardo Arriaga.


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