Más traducciones a partir del libro "The End of Early Music" de Bruce Haynes.
Las entradas anteriores relacionadas con este libro son:
PREFACIO
INTRODUCCIÓN - Alfabetización
INTRODUCCIÓN - La Revolución Romántica
INTRODUCCIÓN - La tradición canónica y el clasicismo
INTRODUCCIÓN - Progreso o adaptación
INTRODUCCIÓN - Serendipia
INTRODUCCIÓN - Retórica musical
Hoy, "La autenticidad como declaración de intenciones"
No pensamos mucho en ello, pero de hecho aquellas viejas piezas no fueron escritas para nosotros. Nadie por aquel entonces sabía como seríamos, qué clase de instrumentos estaríamos tocando, o que expectativas tendríamos sobre la música. De hecho, ni siquiera sabían que estaríamos tocando sus piezas [en el presente]. Así que es necesaria una pequeña adaptación para hacer que su música nos cuadre.
Y aquí es donde llegamos al tema de la autenticidad porque hay aproximaciones para todos los gustos. Una es como los restaurantes de comida china para españoles, cuya inspiración es de China ( y quizá el cocinero también), pero el resultado real no sorprende al paladar de un español " que sabe lo que le gusta". Así es como una orquesta sinfónica toca las estaciones de Vivaldi, por ejemplo, inspirandose en una cultura de hace cerca de 300 años y adaptándola a los sonidos familiares de la Orquesta Sinfónica. (No diré orquesta moderna porque los instrumentos que se tocan no son modernos en ningún sentido; hablaremos de eso más adelante).
Hay otro acercamiento posible a la comida china fuera de China. Algunas personas buscan comida que no esté adaptada a ningún otro gusto; lo que podríamos llamar comida "auténticamente" china. Los menús están solamente escritos en chino. Puede llevar tiempo a aprender a apreciar algunos de los sabores, pero la experiencia es "expansiva", quizá en más de un sentido (¡!).
Para los músicos sinfónicos modernos "la música del pasado pertenece al presente como música no como evidencia documental" tal y como lo expresara Dalhaus. James Parakilas llamó a Esta idea "música como tradición":
[...] Los intérpretes clásicos presentan la música como la tradición haciendo que el pasado tenga una continuidad con el presente [...] el público que escucha la música como tradición la escucha como algo que les pertenece [...] los compositores clásicos, en cualquier caso personificados de manera amable, expresan un mensaje universal y temporal. Le hablan al público moderno porque llevan hablándole a generaciones de oyentes [...]
En este paradigma cronocéntrico el tiempo está detenido. Las sinfonías de un alemán nacido en 1770 se convierten en contemporáneas. Y asumimos que estamos tratando con un estilo interpretativo que ha permanecido sin cambios porque esas mismas sinfonías nunca han dejado de tocarse. Y aun así, incluso una exposición casual a grabaciones tempranas del siglo XX nos demuestra que preservar un estilo interpretativo es como tratar de atrapar el agua en una mano. Pensar que los conciertos sinfónicos actuales son parte de una traducción ininterrumpida es una ilusión adorable, pero históricamente hablando no hay mucha diferencia entre los conciertos de las orquestas sinfónicas y los conciertos de música. Ambos están tratando con tradiciones perdidas, y la única diferencia es el concepto que tenemos de ellas.
A primera vista un movimiento como la interpretación históricamente informada (HIP en sus siglas en inglés), que intenta de manera activa conjugar la conciencia histórica con la música histórica, parece el ejemplo perfecto de un enfoque canónico (Canonism en el original): honrar a compositores muertos. Pero la paradoja de la interpretación históricamente informada es que usa el pasado como inspiración, pero al contrario que un enfoque canónico, no pretende ser una continuación del mismo.
Tal y como lo expresa Collingwood, "el revolucionario solo puede referirse a su revolución como algo en progreso en la medida en la que también es un historiador, literalmente poniendo en escena su pensamiento histórico a través de su propia experiencia vital (que no puede obviar o rechazar)". La interpretación históricamente informada subraya la dimensión histórica; dirige la atención hacia las profundas diferencias ideológicas, de valores y de prácticas interpretativas de la música antes y después de 1800.
Y en la medida que la interpretación históricamente informada tiene gradualmente mayor éxito a la hora de asumir prácticas retóricas anteriores a la creación de un canon, se preocupa de tomar distancia entre los valores y costumbres de un enfoque canónico. El músico sinfónico que toca Brahms Y el músico antiguo que toca Bach están tocando ambos estilos cuya tradición oral se ha perdido, pero la diferencia entre ambos es que habría entre un parpadeo y un guiño, es decir su propia percepción de lo que están haciendo en relación con la Historia.
Más que cualquier otra cosa, la autenticidad parece una declaración de intenciones. Probablemente sea imposible lograr una interpretación totalmente ajustada al hecho histórico.
Y saber si se ha logrado tal cosa es también imposible. Pero ese no es el objetivo. Es el intento de ser históricamente fiel, es decir, "auténtico", lo que produce resultados interesantes.
Hubo un tiempo en el que la etiqueta de "auténtico" vendía discos como la etiqueta de "orgánico" vendía tomates. Los músicos normalmente no arreglaban las notas de los libretos de sus discos, y si se les describía en ellas como "auténticos", cuando la realidad era que estaban "intentando ser auténticos", no parecía nada más que una nimiedad. Antes de la década de los ochenta, la interpretación históricamente informada no estaba suficientemente bien establecida como para atraer demasiada atención o una crítica favorable.
Pero en esa década, Richard Taruskin empezó a publicar sus críticas y reseñas. Taruskin articuló brillantemente la naturaleza del modernismo y su amenaza para la interpretación históricamente informada, y haciéndole un gran servicio a la Música. A través de sus artículos, de manera ingeniosa y elocuente, Taruskin también practicó unos cuantos pinchazos en el globo de la interpretación históricamente informada, cuestionando la fiabilidad última de la información histórica en general y las motivaciones de los intérpretes.
Sus escritos, desafortunadamente, tuvieron el efecto de poner la etiqueta de autenticidad entre comillas, que es la manera en la que suele aparecer actualmente. La autenticidad ha llegado a ser calificada como "la ominosa teoría de este Movimiento [HIP]" o como una "declaración arrogante". La autenticidad se convirtió en una especie de conjuro y sirvió durante un tiempo como para rayos para cualquier crítica de quien estuviera insatisfecho con el Movimiento.
A pesar de esto, la idea detrás de esta palabra se resiste a desaparecer. La razón es evidente: la idea de autenticidad es simple, es lógica, y (como hemos visto) es central y esencial en el concepto de la interpretación históricamente informada.
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